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El Mal como fuerza social


EL MAL COMOFUERZA SOCIAL
´En su enseñanza sobre el mundo, el Nuevo Testamento provee el testimonio directo para una conclusión que debe inferirse de nuestra teología del pecado. Si el pecado cala todo, como decimos que lo hace, si viola la intención divina que no ha sido eliminiada de la historia, si no es algo que deba tolerarse en la vida sino una fuerza viciosamente destructora de la persona y la sociedad, si está no solamente en contra de la voluntad de Dios sino también de la naturaleza, entonces afectará no sólo nuestras motivacioens, decisiones y acciones personales, sino también nuestra vida social. Influirá poderosamente en nuestras costumbres, tradiciones, pensamientos e instituciones. Pervertirá nuestros cosmos.

Las consecuencias de reconocer la presencia del mal en las instituciones son considerables. Cambiará nuestra actitud hacia la sociedad. Nuestra lucha contra el mal debe corresponder a la geografía del mal. Al combatir el mal apuntando a sus propias entrañas mediante la evangelización y la edificación cristiana, tratamos con un aspecto crucial del mal, pero sólo con un aspecto.

El encarar el mal del orden social y de los poderes mundanos incluye la acción social, la acción en el mundo. La reforma social cristiana ha sido efectiva cuando hubo un sentido de que en la sociedad existe una fuerza del mal a la cual hay que oponérsele.

La reforma evangélica del siglo pasado se caracterizó por esta perspectiva, particularmente en esta lucha contra la esclavitud.

William Knibb, misionero británico que fue un héroe en la lucha por la abolición de la esclavitud en Jamaica, escribió al llegar a aquella isla:

´ He llegado a la tierra del pecado, de la enfermedad y de la muerte, en donde Satanás reina con terrible poder y arrastra a las multitudes cautivas a su voluntad.´

Su Junta Misionera, como muchos otros cuerpos evangélicos antes y después, falló porque no discernió la intrusión del mal en las prácticas prevalecientes de la vida social. Consciente de la ira de los poderosos propietarios de plantaciones por las propuestas de mejoras, la Junta le escribió a Knibb:

´Usted debe tener siempre presente que, como residente en Jamaica, no tiene nada que ver con sus asuntos políticos o civiles; usted jamás debe interferir en esos...El Evangelio de Cristo, como usted bien lo sabe, en lugar de producir o favorecer un espíritu de rebelión o insubordinación, tiene una tendencia directamente opuesta.´

El descubrimiento de que el mal reside en el orden social tanto como en nuestra vida personal confunde el inventario común de los pecados fastidiosos. ´Robar, los juegos de azar, el lenguaje soez, profanar el dia domingo, el asesinato, la lujuria, o cualquier cosa que es eternamente mala,´ es una lista típica de lo que a menudo se considera impiedad pública. Los pecados bíblicos de la explotación económica, la opresión y la acumulación de riquezas a costa de los pobres se han esfumado. Pero los profetas hablaron no solamente en contra de las relaciones personales pecaminosas, sino también en contra de la ruptura de las complejas relaciones sociales entre grupos con distribución desigual del poder.

Así, atacaron modelos económicos con con una concepción amplia, tales como la consolidación de los predios pertenecientes a los campesinos en vastas propiedades de los ricos (Is. 5:7-8).

En las Escrituras el pecado incluye la participación en las injusticias sociales o el fracaso en corregirlas. Sin embargo, la insensibilidad ante el mal social a menudo oscurece esta comprensión cuando se encuentra esta dimensión al leer las Escrituras.

Isaias 1:18 resulta un texto familiar:

´Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.´

Algunos himnos muy conocidos usan las palabras más prominentes de este versículo:

´Más blanco que la nieve, más blanco que la nieve; lávame y más blanco que la nieve seré´.

Pero, ¿ reconocemos que los pecados a los cuales se refiere son injusticias sociales específicas ?

Los dos versículos que anteceden a éste declaran:

´Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.´ (Cf. También v. 23)

El creyente evangélico debe tornarse sensible al pecado que brota del condicionamiento social. El mal social yace muy cerca de casa. Los poderes que gobiernan en todo el cosmos hablan con voz conocida.

Como antes se mencionó, la sociología del conocimiento nos ha mostrado el grado en el cual, mediante la socialización, nuestra posición de clase afecta la manera en que pensamos. De acuerdo con John Bennett los intereses de clase distorsionan las decisiones diariaas del ciudadano común más que lo que hacen sus intereses individuales. Pero también estamos condicionados en nuestra perspectiva por consideraciones de raza, sexo y lealtad nacional. Debemos examinar nuestro ser interior para descubrir estos prejuicios.

El reconocimiento de que el mal habita en la vida social afectará nuestra actividad en el mundo, cambiará el modo de ser de los ciudadanos cristianos, de una obediencia pasiva a una responsabilidad activa. ´

Tomado de ETICA BIBLICA Y CAMBIO SOCIAL de Stephen Charles Mott, Nueva Creación, Buenos Aires- Grand Rapids, 1995 págs. 16-18




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